La catedral de Justo Gallego


Justo Gallego ha estado construyendo lo que él llama una catedral, en solitario, durante 40 años en la localidad madrileña de Mejorada del Campo.

El antiguo monje de 78 años dice que el final está a la vista. "Mi sueño se ha cumplido", dijo Gallego a Reuters, rodeado por 1.000 contenedores de plástico con forma de huevo, donados por el panadero, que se utilizarán como molduras para el techo abovedado.



Empezó a construirla en un terreno de propiedad de su familia el 12 de octubre 1961, tras ser expulsado del monasterio cisterciense por estar enfermo de tuberculosis. Al producirse su curación, decidió agradecérselo a Dios y a la Virgen con la construcción de esta obra. Poco a poco, valiéndose del patrimonio familiar de que disponía, vendiendo su tierra y gracias a donaciones privadas sigue levantando su Catedral.

Justo lleva casi 50 años construyendo su imponente obra, y a excepción de algunas ayudas esporádicas, todo lo hizo solo. Lo que más sorprende es que este hombre no es ni arquitecto, ni albañil, ni tiene ninguna formación relacionada con la construcción. Su formación se quedó interrumpida al estallar la Guerra Civil. Además no existen planos ni proyecto oficial de la catedral, todo está en su cabeza.

El irregular edificio mide actualmente 35 metros pero cuando se termine alcanzará los 55 metros, rivalizando con la Torre de Pisa, dice Gallego.

Cabe destacar sobre todo en su interior su gran planta, de tres naves cuya central es más ancha que las demás, siguiendo el esquema básico de una catedral. Todas ellas están cubiertas por bóvedas de medio cañón, que actualmente estaban en fase de construcción por lo que se podía ver el modo de realizarlas, con alambres curvos y hormigón.

Para realizar los techos Justo utiliza un material ligero, a modo de grava, que actualmente se usa con el hormigón en construcciones contemporáneas para dar más ligereza a los edificios.

Hormigón, alambres, hierros,… dispuestos de una forma especial para dar las formas que aquí vemos. Parece todo demasiado bien hecho por un sólo hombre. Una de las cosas más sorprendentes son los ladrillos. Se puede apreciar en toda la catedral que los ladrillos más "viejos", los que están más abajo, son de forma irregular y unidos unos con otros prácticamente a lo Tetris.


En la parte central de la catedral, se erguía orgullosa la cúpula sobre pechinas que, aunque sin acabar aún, se veía esplendorosa. La cubierta era realizada con chapas superpuestas, al igual que la bóveda de medio cañón de la nave.
Las paredes estaban horadadas para que penetre la luz, en relación con la idea medieval de relacionar a Cristo con la luz. Todas ellas irían decoradas con vidrieras, que serán en azul y amarillo.

Sin duda lo más impresionante de todo el lugar, siempre y cuando tengamos en cuenta que la ha realizado un hombre sólo y sin ayuda, es la cúpula.


Imagen de la Cripta interior de la Catedral